martes, 16 de mayo de 2017

CUENTO: LA MATA DE ALBAHACA


CUENTO: LA MATA DE ALBAHACA


Era una mujer que tenía tres hijas. Y tenían en el jardín una mata de albahaca y cada día una de las hermanas salía a regarla.

Un día salió a regar la mata de albahaca la hija mayor, y cuando estaba regándola, pasó por allí el hijo del rey y le dijo: - señorita que riega la albahaca ¿cuántas hojas tiene la mata? La muchacha no supo qué responder, y el príncipe regresó a su palacio. Al día siguiente fue la hermana mediana la que regaba la mata y volvió a pasar por allí el príncipe y le preguntó lo mismo que a su hermana mayor. Obteniendo el silencio por respuesta se marchó nuevamente el muchacho a su palacio. 

Al tercer día mientras regaba la hija menor la mata de albahaca, apareció el príncipe, al que ella tampoco conocía y le preguntó lo mismo: Señorita que riega la albahaca ¿cuántas hojas tiene la mata?, a lo que la muchachita le contestó ¿acaso sabe usted las estrellas que en el cielo moran? Y el príncipe como no supo que contestarla se marchó cabizbajo y pensativo. Cuando el príncipe hubo llegado a su castillo comenzó a pensar y se disfrazó de encajero y decidió ir a la casa de las tres hermanas para ofrecerles encajes, cuando llegó ninguna hermana quería nada, hasta que la hermana más pequeña se decidió por un encaje, y le preguntó al encajero ¿cuánto cuesta el encaje? a lo que contestó el príncipe disfrazado que un beso. la muchacha pensó que era un encaje precioso y que un beso bien lo valía, y se lo dió. Y se despidieron. 

A la semana siguiente decidió volver a la casa de las tres hermanas y les volvió a preguntar lo mismo obteniendo la misma respuesta por las dos hermanas mayores; el silencio, y la misma contestación por la pequeña, a lo que en este momento él le contestó a la pregunta ¿cuántas estrellas tiene el cielo? Y a usted ¿Le gustó el beso del encajero?, quédola sin palabras, mas pensativa, y se metió en casa avergonzada. 

Pero a los pocos días cayó el príncipe con gran dolor de barriga y no había forma de que hiciera de vientre, los médicos ya no sabían que hacer, y corrió la noticia por todo el reino. Llegando a oídos de la muchachilla que se disfrazó de médico y se dirigió a palacio. Una vez allí dijo a todos que tenía la solución (algo que había visto hacer a las mamas con los niños pequeños) para que el príncipe haga de vientre lo que tienen que hacer es meterle por el culete un ramillete de perejil. Así lo hicieron y realmente el príncipe mejoró. Cuando ya estaba bueno, salió el hijo del rey otra vez a paseo y pasó por la casa de las tres hermanas otra vez. Y salió como de costumbre la hermana mayor y la mediana otro día, sin saber que responder, hasta que al tercer día salió la hermana pequeña y tuvieron esta conversación: señorita que riega la mata de albahaca ¿Cuántas hojas tiene la mata? señorito aventurero ¿Cuántas estrellas ve usted en el cielo? y el beso del encajero ¿fue malo o fue bueno? y el perejil del culete ¿estaba blando o duro? al acabar de decirse estas verdades, se echaron a reír ambos al mismo tiempo, y se dieron cuenta que eran el uno para el otro y se dieron un fuerte beso, y si no los ha separado el viento seguro que aún siguen juntos por siempre jamás.

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